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b'FERNANDO MARTIN PE\xd1A'
b'CINE MALDITO'
b'LA TERCERA EDITORA'

Páginas: 336
Formato: b'20 x 14 cm. '
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'978-987481570-5'

b'\nHistorias y hallazgos de films perdidos, obras inconclusas o proyectos sin realizar. \xabQue la erudici\xf3n no es necesariamente \xe1rida lo demuestra este libro, donde el autor invita a la exploraci\xf3n m\xe1s amena que pueda imaginarse, la de una realidad inc\xf3gnita para casi todos los lectores. Cocteau cre\xf3 la denominaci\xf3n \x93film maldito\x94 para llamar la atenci\xf3n sobre obras no apreciadas en su momento, ignoradas, olvidadas, aun prohibidas. Pe\xf1a retoma la frase, \xe9l mismo lo dice, en un momento en que la revoluci\xf3n digital ha exhumado los t\xedtulos m\xe1s oscuros, permitiendo la creaci\xf3n de imprevisibles cultos. Recordemos tiempos en que, por ejemplo, La edad de oro de Bu\xf1uel y Dal\xed, secuestrado en 1930, prohibido, era el tesoro mejor guardado de la Cin\xe9math\xe8que Fran\xe7aise. Cuando su legendario creador Henri Langlois acept\xf3 prestar la copia para una \xfanica proyecci\xf3n en la Cinemateca Suiza, las latas de 35 mm partieron por tren en un bolso literalmente esposado a la mu\xf1eca de su colaboradora de confianza, la historiadora Lotte Eisner\x85 Pocas d\xe9cadas m\xe1s tarde, a fines del siglo pasado, el film ya hab\xeda sido restaurado, difundido por un canal cultural de la televisi\xf3n francesa, e inmediatamente editado en dvd. Y sin embargo, el cinemat\xf3grafo no ha permanecido indemne a otros accidentes, los que propicia su misma naturaleza, ya se trate del soporte t\xe9cnico o de la \xedndole de su difusi\xf3n. \xbfD\xf3nde ha quedado el in\xe9dito, fr\xe1gil sistema de color ensayado para D\xeda de fiesta de Tati? Los vaivenes de la pol\xedtica argentina, en un pat\xe9tico vodevil, condenaron, m\xe1s tarde rescataron, finalmente relegaron a una duradera oscuridad Pobres habr\xe1 siempre. En la Argentina, precisamente, no se ha logrado la creaci\xf3n de una cinemateca nacional que proteja y difunda el patrimonio cinematogr\xe1fico del pa\xeds. Pe\xf1a se\xf1ala que el pasado del cine argentino, en gran parte perdido, sobreviviente en copias a menudo borrosas, inaudibles, corresponde en el sentido m\xe1s literal a la denominaci\xf3n de cine maldito. Un libro como \xe9ste, s\xf3lo posible porque su autor conjuga la pasi\xf3n de un detective tenaz y el amor por el cine m\xe1s all\xe1 de todo mezquino criterio de valor, revelar\xe1 al lector que existe una vasta, apenas explorada \x93isla del tesoro\x94, abierta a la imaginaci\xf3n y, por qu\xe9 no decirlo, al deseo irreprimible de acceder a todo lo que, nos enteramos, nos ha sido escamoteado\xbb. Edgardo Cozarinsky'

CINE MALDITO

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Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'978-987481570-5'

b'\nHistorias y hallazgos de films perdidos, obras inconclusas o proyectos sin realizar. \xabQue la erudici\xf3n no es necesariamente \xe1rida lo demuestra este libro, donde el autor invita a la exploraci\xf3n m\xe1s amena que pueda imaginarse, la de una realidad inc\xf3gnita para casi todos los lectores. Cocteau cre\xf3 la denominaci\xf3n \x93film maldito\x94 para llamar la atenci\xf3n sobre obras no apreciadas en su momento, ignoradas, olvidadas, aun prohibidas. Pe\xf1a retoma la frase, \xe9l mismo lo dice, en un momento en que la revoluci\xf3n digital ha exhumado los t\xedtulos m\xe1s oscuros, permitiendo la creaci\xf3n de imprevisibles cultos. Recordemos tiempos en que, por ejemplo, La edad de oro de Bu\xf1uel y Dal\xed, secuestrado en 1930, prohibido, era el tesoro mejor guardado de la Cin\xe9math\xe8que Fran\xe7aise. Cuando su legendario creador Henri Langlois acept\xf3 prestar la copia para una \xfanica proyecci\xf3n en la Cinemateca Suiza, las latas de 35 mm partieron por tren en un bolso literalmente esposado a la mu\xf1eca de su colaboradora de confianza, la historiadora Lotte Eisner\x85 Pocas d\xe9cadas m\xe1s tarde, a fines del siglo pasado, el film ya hab\xeda sido restaurado, difundido por un canal cultural de la televisi\xf3n francesa, e inmediatamente editado en dvd. Y sin embargo, el cinemat\xf3grafo no ha permanecido indemne a otros accidentes, los que propicia su misma naturaleza, ya se trate del soporte t\xe9cnico o de la \xedndole de su difusi\xf3n. \xbfD\xf3nde ha quedado el in\xe9dito, fr\xe1gil sistema de color ensayado para D\xeda de fiesta de Tati? Los vaivenes de la pol\xedtica argentina, en un pat\xe9tico vodevil, condenaron, m\xe1s tarde rescataron, finalmente relegaron a una duradera oscuridad Pobres habr\xe1 siempre. En la Argentina, precisamente, no se ha logrado la creaci\xf3n de una cinemateca nacional que proteja y difunda el patrimonio cinematogr\xe1fico del pa\xeds. Pe\xf1a se\xf1ala que el pasado del cine argentino, en gran parte perdido, sobreviviente en copias a menudo borrosas, inaudibles, corresponde en el sentido m\xe1s literal a la denominaci\xf3n de cine maldito. Un libro como \xe9ste, s\xf3lo posible porque su autor conjuga la pasi\xf3n de un detective tenaz y el amor por el cine m\xe1s all\xe1 de todo mezquino criterio de valor, revelar\xe1 al lector que existe una vasta, apenas explorada \x93isla del tesoro\x94, abierta a la imaginaci\xf3n y, por qu\xe9 no decirlo, al deseo irreprimible de acceder a todo lo que, nos enteramos, nos ha sido escamoteado\xbb. Edgardo Cozarinsky'