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b'FERNANDO ALFON'
b'RUCIO'
b'COLECTIVO CONTRAMAR'

Páginas: 236
Formato: b''
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9786319018417'

b'El 30 de enero de 1990, por la tarde, se conoc\xeda la noticia de que cuarenta y tres presos se hab\xedan fugado, por la noche, de la C\xe1rcel P\xfablica de Santiago. Un t\xfanel de setenta metros de largo, construido durante un a\xf1o, los hab\xeda hecho desembocar en los alrededores de la vieja estaci\xf3n de trenes Mapocho. Una vez fuera y apenas guiados por la luz de la luna, se dispersaron por los infinitos escondites de la Regi\xf3n Metropolitana. Cuatro a\xf1os antes, el atentado contra el general Augusto Pinochet, el desembarco de cinco toneladas de armamento en Carrizal Bajo, y los sabotajes en distintas ciudades y poblados, ya hab\xedan anunciado la sublevaci\xf3n a la dictadura. Estos hechos y la fuga ten\xedan algo en com\xfan: el Frente Patri\xf3tico Manuel Rodr\xedguez.\n\nOnce a\xf1os m\xe1s tarde de aquella fuga, el primero de noviembre del a\xf1o 2001, yo me encontraba en el Centro Cultural Islas Malvinas, en la ciudad de La Plata. Hab\xeda ido al relanzamiento de la revista Los 70. El tedio que me hab\xeda provocado la exposici\xf3n de los panelistas se interrumpi\xf3 cuando le toc\xf3 hablar al \xfaltimo.\n\nDos d\xedas despu\xe9s, sin poder quitarme de la memoria aquella voz lastimada y enigm\xe1tica, revis\xe9 algunos documentos sobre la reciente historia de Chile. Hall\xe9 varias fotograf\xedas de Allende, de la Revoluci\xf3n y del golpe de 1973. Tambi\xe9n di con el testimonio de un preso, unos mapas y unos nombres que me conduc\xedan todos a un solo hombre: el Rucio.\n\nFernando Alf\xf3n \n\nNo hay perd\xf3n. No hay opini\xf3n. En esta novela no hay un autor. No hay Dickens. No entiendo c\xf3mo no hay Borges. No hay clemencia con el lector. No hay enga\xf1o con el lector. No hay mentira. No hay preciosismo. Solo hay una certeza. Y esa certeza se hace llamar Rucio, porque lo \xfanico que se tiene en esta gesta \xe9pica es un nombre.\n\nEso tenemos: un personaje. Pero hay como un vac\xedo, un \xe1ngel que nos brota del pecho (el Rucio no aprobar\xeda eso), nada dice este lejano narrador de su personaje. \xbfLo admira? \xbfLo conoce? \xbfLe cree? \xbfLe teme?\n\nEl pa\xeds: Chile. El argumento: la atrocidad y crueldad. Y una trama inquietante: el tormento de un hombre y su resistencia. El lector debe suspender su incredulidad. Este hombre existe; y sobrevivi\xf3 a la persecuci\xf3n, a la tortura, a s\xed mismo, a la c\xe1rcel, al cruce de la Cordillera, al exilio, al desarraigo, a la p\xe9rdida de su hijo, y toma caf\xe9, y es cort\xe9s, y es atento, y es generoso, y es solidario, y es buena gente.\n\nNo le quiero dar muchas vueltas, para no faltarle el respeto a la obra, solo he intentado dar una semblanza emocional al acercamiento de un h\xe9roe y su martirio. Angustia ser\xeda una buena palabra. Horror ser\xeda una buena palabra. Catarsis ser\xeda una buena palabra. Pero la \xfaltima es: \xc9pica.\n\nPablo Odhe, febrero de 2006\n\n'

RUCIO

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b'El 30 de enero de 1990, por la tarde, se conoc\xeda la noticia de que cuarenta y tres presos se hab\xedan fugado, por la noche, de la C\xe1rcel P\xfablica de Santiago. Un t\xfanel de setenta metros de largo, construido durante un a\xf1o, los hab\xeda hecho desembocar en los alrededores de la vieja estaci\xf3n de trenes Mapocho. Una vez fuera y apenas guiados por la luz de la luna, se dispersaron por los infinitos escondites de la Regi\xf3n Metropolitana. Cuatro a\xf1os antes, el atentado contra el general Augusto Pinochet, el desembarco de cinco toneladas de armamento en Carrizal Bajo, y los sabotajes en distintas ciudades y poblados, ya hab\xedan anunciado la sublevaci\xf3n a la dictadura. Estos hechos y la fuga ten\xedan algo en com\xfan: el Frente Patri\xf3tico Manuel Rodr\xedguez.\n\nOnce a\xf1os m\xe1s tarde de aquella fuga, el primero de noviembre del a\xf1o 2001, yo me encontraba en el Centro Cultural Islas Malvinas, en la ciudad de La Plata. Hab\xeda ido al relanzamiento de la revista Los 70. El tedio que me hab\xeda provocado la exposici\xf3n de los panelistas se interrumpi\xf3 cuando le toc\xf3 hablar al \xfaltimo.\n\nDos d\xedas despu\xe9s, sin poder quitarme de la memoria aquella voz lastimada y enigm\xe1tica, revis\xe9 algunos documentos sobre la reciente historia de Chile. Hall\xe9 varias fotograf\xedas de Allende, de la Revoluci\xf3n y del golpe de 1973. Tambi\xe9n di con el testimonio de un preso, unos mapas y unos nombres que me conduc\xedan todos a un solo hombre: el Rucio.\n\nFernando Alf\xf3n \n\nNo hay perd\xf3n. No hay opini\xf3n. En esta novela no hay un autor. No hay Dickens. No entiendo c\xf3mo no hay Borges. No hay clemencia con el lector. No hay enga\xf1o con el lector. No hay mentira. No hay preciosismo. Solo hay una certeza. Y esa certeza se hace llamar Rucio, porque lo \xfanico que se tiene en esta gesta \xe9pica es un nombre.\n\nEso tenemos: un personaje. Pero hay como un vac\xedo, un \xe1ngel que nos brota del pecho (el Rucio no aprobar\xeda eso), nada dice este lejano narrador de su personaje. \xbfLo admira? \xbfLo conoce? \xbfLe cree? \xbfLe teme?\n\nEl pa\xeds: Chile. El argumento: la atrocidad y crueldad. Y una trama inquietante: el tormento de un hombre y su resistencia. El lector debe suspender su incredulidad. Este hombre existe; y sobrevivi\xf3 a la persecuci\xf3n, a la tortura, a s\xed mismo, a la c\xe1rcel, al cruce de la Cordillera, al exilio, al desarraigo, a la p\xe9rdida de su hijo, y toma caf\xe9, y es cort\xe9s, y es atento, y es generoso, y es solidario, y es buena gente.\n\nNo le quiero dar muchas vueltas, para no faltarle el respeto a la obra, solo he intentado dar una semblanza emocional al acercamiento de un h\xe9roe y su martirio. Angustia ser\xeda una buena palabra. Horror ser\xeda una buena palabra. Catarsis ser\xeda una buena palabra. Pero la \xfaltima es: \xc9pica.\n\nPablo Odhe, febrero de 2006\n\n'