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b'MARCELO RUBIO'
b'LLOVEDOR, EL'
b'TAMBIEN EL CARACOL'

Páginas: 152
Formato: b'21 x 14 cm. '
Peso: 0.18 kgs.
ISBN: b'9789878286310'

b'En el hambre de la posguerra un grupo de personas consigue un animal para comer, pero nadie sabe c\xf3mo matarlo y qu\xe9 hacer despu\xe9s. La gente dice que Osaka no tiene muchos \xe1rboles, pero Odasaku los ve, siente el viento que corre entre sus ramas. Lo imprevisible de las relaciones humanas, esos ligeros giros que las dibujan. La belleza de cada una de estas situaciones. La belleza inseparable de su otro lado, el triste. Las\n historias de Oda son de una tristeza tan profunda que no necesita ser dicha. Sus libros fueron prohibidos por el gobierno japon\xe9s de la ocupaci\xf3n, de la derrota y el reacomodamiento. Un Jap\xf3n tradicionalmente no afecto a los cambios instant\xe1neos sino a los procesos m\xe1s parecidos a una decantaci\xf3n, ahora ocupado por los americanos triunfantes, su cultura, sus valores urgentes. Oda no tiene un rumbo y as\xed deambula,\n encontrando, dir\xeda Cort\xe1zar, sin buscar. Buscando el suyo, Oda nos abre un camino. El del buraiha entregado, el del shin gesaku que no entrega sus banderas. Oda est\xe1 en los m\xe1rgenes del Jap\xf3n de su tiempo, en el borde. Y los bordes son, tambi\xe9n, parte de las cosas.\n \n Alejandra Kamiya'

LLOVEDOR, EL

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b'En el hambre de la posguerra un grupo de personas consigue un animal para comer, pero nadie sabe c\xf3mo matarlo y qu\xe9 hacer despu\xe9s. La gente dice que Osaka no tiene muchos \xe1rboles, pero Odasaku los ve, siente el viento que corre entre sus ramas. Lo imprevisible de las relaciones humanas, esos ligeros giros que las dibujan. La belleza de cada una de estas situaciones. La belleza inseparable de su otro lado, el triste. Las\n historias de Oda son de una tristeza tan profunda que no necesita ser dicha. Sus libros fueron prohibidos por el gobierno japon\xe9s de la ocupaci\xf3n, de la derrota y el reacomodamiento. Un Jap\xf3n tradicionalmente no afecto a los cambios instant\xe1neos sino a los procesos m\xe1s parecidos a una decantaci\xf3n, ahora ocupado por los americanos triunfantes, su cultura, sus valores urgentes. Oda no tiene un rumbo y as\xed deambula,\n encontrando, dir\xeda Cort\xe1zar, sin buscar. Buscando el suyo, Oda nos abre un camino. El del buraiha entregado, el del shin gesaku que no entrega sus banderas. Oda est\xe1 en los m\xe1rgenes del Jap\xf3n de su tiempo, en el borde. Y los bordes son, tambi\xe9n, parte de las cosas.\n \n Alejandra Kamiya'