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b'GILBERT KEITH CHESTERTON'
b'CANDOR DEL PADRE BROWN, EL'
b'GARGOLA EDICIONES'

Páginas: 296
Formato: b'12 X 20 CM'
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789876131278'

b'"Fue en un vag\xf3n de madera del ferrocarril Sarmiento a la altura de Haedo, en direcci\xf3n Once, una ma\xf1ana de 1959. Un caballero le\xeda apasionadamente pero sin componer gestos, parec\xeda llegado de otros tiempos, los de Chesterton pero en Argentina, los de la pulcra generaci\xf3n del ochenta. El libro era uno de los de relatos del padre Brown y el lector, v\xedctima de alg\xfan tipo de azoramiento lo dej\xf3 en el asiento cuando baj\xf3 en Villa Luro. Hoy me pregunto si necesitaba bajar en esa estaci\xf3n o estaba tan imbuido de peripecias y reflexiones que olvid\xf3 el libro, aunque quiz\xe1 descubriera que lo estaban mirando y no lo soport\xf3, o se le alter\xf3 alg\xfan sentido y lo dej\xf3 a prop\xf3sito como ofrenda al tipo de posteridad que acaso podr\xeda representar yo, un muchacho de diecis\xe9is a\xf1os. El asunto es que el libro cay\xf3 en mis manos, simplemente porque era un libro, no sab\xeda yo qui\xe9n era el autor. Me dispuse a leer, \xbfpodr\xeda entenderlo? Me pareci\xf3 intrincado, adem\xe1s me instaba a sentir simpat\xeda por un cura cat\xf3lico, a priori sujeto de mi indevoci\xf3n. Pero, \xa1qu\xe9 cura! Anodino, bajito de cara redonda, con paraguas y un paquete en la mano. Alguien que vac\xeda su bolsillo y revela un contenido que es casi su universo personal: siete peniques y medio chel\xedn, un boleto de vuelta en el tren suburbano, un peque\xf1o crucifijo de plata, un breviario y una barrita de chocolate. Lo suficiente como para ser due\xf1o de una raz\xf3n prodigiosa y una fe incorruptible a la vez. En un momento en que el padre Brown desde\xf1a la tranquilidad y se le va la cabeza, Chesterton escribe que el curita vale m\xe1s cuando eso ocurre y que en tales circunstancias suma dos m\xe1s dos y saca un total de cuatro millones. El cura Brown es detective aficionado, siempre se encuentra en situaciones donde el pensamiento lineal requiere de su heterodoxia, la de un estricto y escrupuloso creyente."\n\nDel pr\xf3logo de Carlos Sampayo.'

CANDOR DEL PADRE BROWN, EL

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b'"Fue en un vag\xf3n de madera del ferrocarril Sarmiento a la altura de Haedo, en direcci\xf3n Once, una ma\xf1ana de 1959. Un caballero le\xeda apasionadamente pero sin componer gestos, parec\xeda llegado de otros tiempos, los de Chesterton pero en Argentina, los de la pulcra generaci\xf3n del ochenta. El libro era uno de los de relatos del padre Brown y el lector, v\xedctima de alg\xfan tipo de azoramiento lo dej\xf3 en el asiento cuando baj\xf3 en Villa Luro. Hoy me pregunto si necesitaba bajar en esa estaci\xf3n o estaba tan imbuido de peripecias y reflexiones que olvid\xf3 el libro, aunque quiz\xe1 descubriera que lo estaban mirando y no lo soport\xf3, o se le alter\xf3 alg\xfan sentido y lo dej\xf3 a prop\xf3sito como ofrenda al tipo de posteridad que acaso podr\xeda representar yo, un muchacho de diecis\xe9is a\xf1os. El asunto es que el libro cay\xf3 en mis manos, simplemente porque era un libro, no sab\xeda yo qui\xe9n era el autor. Me dispuse a leer, \xbfpodr\xeda entenderlo? Me pareci\xf3 intrincado, adem\xe1s me instaba a sentir simpat\xeda por un cura cat\xf3lico, a priori sujeto de mi indevoci\xf3n. Pero, \xa1qu\xe9 cura! Anodino, bajito de cara redonda, con paraguas y un paquete en la mano. Alguien que vac\xeda su bolsillo y revela un contenido que es casi su universo personal: siete peniques y medio chel\xedn, un boleto de vuelta en el tren suburbano, un peque\xf1o crucifijo de plata, un breviario y una barrita de chocolate. Lo suficiente como para ser due\xf1o de una raz\xf3n prodigiosa y una fe incorruptible a la vez. En un momento en que el padre Brown desde\xf1a la tranquilidad y se le va la cabeza, Chesterton escribe que el curita vale m\xe1s cuando eso ocurre y que en tales circunstancias suma dos m\xe1s dos y saca un total de cuatro millones. El cura Brown es detective aficionado, siempre se encuentra en situaciones donde el pensamiento lineal requiere de su heterodoxia, la de un estricto y escrupuloso creyente."\n\nDel pr\xf3logo de Carlos Sampayo.'