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b'JORGE JINKIS'
b'VIOLENCIAS DE LA MEMORIA'
b'EDHASA'

Páginas: 248
Formato: b''
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789876281430'

b'\nNo hay pol\xedtica sin una pol\xedtica sobre la memoria. Y m\xe1s a\xfan en un pa\xeds como la Argentina, marcado por los enfrentamientos pol\xedticos. Pero la memoria tambi\xe9n tiene un su propio abuso; pues nunca es neutra. En este libro Jorge Jinkis piensa este fen\xf3meno, y se pregunta cual puede ser el equilibrio para que una pol\xedtica de la memoria que mantenga presente la violencia del pasado, pero que a su vez no genere sus propia violencia. \n\nComo Michel Foucault dec\xeda del hombre, cabe afirmar que la memoria, como espacio pol\xedtico, es una invenci\xf3n reciente. A primera vista, es uno de los efectos del exterminio nazi. Como la historia no suele ser tan directa y tajante, es seguro que una genealog\xeda m\xe1s atenta encuentra m\xfaltiples atisbos de su origen antes que eso. Se puede conjeturar que la memoria pol\xedtica es una respuesta (no necesariamente obvia) a un estallido de violencia de tal magnitud, planificaci\xf3n y sesgo que desborda el cauce de la raz\xf3n. Pero esos cr\xedmenes de lesa humanidad han sucedido; sujetos racionales los han planeado y ejecutado. No se puede por tanto derivar esos hechos a la irracionalidad. Ser\xeda una derrota, y quiz\xe1s definitiva.\n\nAl mismo tiempo, la memoria pol\xedtica ha escrito su propia historia; un conjunto de h\xe1bitos y pr\xe1cticas que aspirando a una positividad plena, como toda acci\xf3n, construye sus propios l\xedmites y negatividades. No es un espacio puro, al margen de las contingencias de su tiempo y de los efectos de su accionar. La pretensi\xf3n de neutralidad veraz, justa y entendible por los objetivos que la memoria se propone, puede ser, parad\xf3jicamente, un escollo para su eficacia pol\xedtica. \n\nLa Argentina de las \xfaltimas d\xe9cadas ha respondido con memoria y sin olvido a la Argentina de la dictadura. Sin embargo, esta respuesta corre el riesgo de volverse un reflejo bien pensante. Y sin buscarlo, puede construir su propio olvido, un vac\xedo donde sus premisas se debilitan. Violencias de la memoria piensa apelando a un origen de la memoria que se remonta a los griegos, de quienes podemos seguir aprendiendo. No homologa el exterminio nazi con los cr\xedmenes de la dictadura porque en esa indiferencia se pierde la pol\xedtica diversa que uno y otro hecho imponen. Y no acepta la potestad de la buena conciencia porque en esa ingenuidad se evapora el poder del pensamiento, su capacidad de conmover el presente.\n\nEn este libro indispensable, de una inteligencia que a menudo asombra, Jorge Jinkis hace algo m\xe1s arduo, y si cabe, m\xe1s doloroso: sospecha que la memoria pol\xedtica, aun en plenitud y en acci\xf3n, corre el riesgo de resignar su dignidad. Y sostiene que este destino se vuelve posible no solo por los enemigos de la memoria, que siempre est\xe1n y estar\xe1n, sino tambi\xe9n por los propios cultores si no hacen la historia de su pr\xe1ctica ni actualizan los efectos de sus pol\xedticas. Violencias de la memoria, entonces, interpela a la memoria desde su celebraci\xf3n, y lo hace para descubrir sus complejidades y amenazas, para extraer de su praxis un camino enriquecido que sepa responder a los peligros de una supervivencia inerte. '

VIOLENCIAS DE LA MEMORIA

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Páginas: 248
Formato: b''
Peso: 0.3 kgs.
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b'\nNo hay pol\xedtica sin una pol\xedtica sobre la memoria. Y m\xe1s a\xfan en un pa\xeds como la Argentina, marcado por los enfrentamientos pol\xedticos. Pero la memoria tambi\xe9n tiene un su propio abuso; pues nunca es neutra. En este libro Jorge Jinkis piensa este fen\xf3meno, y se pregunta cual puede ser el equilibrio para que una pol\xedtica de la memoria que mantenga presente la violencia del pasado, pero que a su vez no genere sus propia violencia. \n\nComo Michel Foucault dec\xeda del hombre, cabe afirmar que la memoria, como espacio pol\xedtico, es una invenci\xf3n reciente. A primera vista, es uno de los efectos del exterminio nazi. Como la historia no suele ser tan directa y tajante, es seguro que una genealog\xeda m\xe1s atenta encuentra m\xfaltiples atisbos de su origen antes que eso. Se puede conjeturar que la memoria pol\xedtica es una respuesta (no necesariamente obvia) a un estallido de violencia de tal magnitud, planificaci\xf3n y sesgo que desborda el cauce de la raz\xf3n. Pero esos cr\xedmenes de lesa humanidad han sucedido; sujetos racionales los han planeado y ejecutado. No se puede por tanto derivar esos hechos a la irracionalidad. Ser\xeda una derrota, y quiz\xe1s definitiva.\n\nAl mismo tiempo, la memoria pol\xedtica ha escrito su propia historia; un conjunto de h\xe1bitos y pr\xe1cticas que aspirando a una positividad plena, como toda acci\xf3n, construye sus propios l\xedmites y negatividades. No es un espacio puro, al margen de las contingencias de su tiempo y de los efectos de su accionar. La pretensi\xf3n de neutralidad veraz, justa y entendible por los objetivos que la memoria se propone, puede ser, parad\xf3jicamente, un escollo para su eficacia pol\xedtica. \n\nLa Argentina de las \xfaltimas d\xe9cadas ha respondido con memoria y sin olvido a la Argentina de la dictadura. Sin embargo, esta respuesta corre el riesgo de volverse un reflejo bien pensante. Y sin buscarlo, puede construir su propio olvido, un vac\xedo donde sus premisas se debilitan. Violencias de la memoria piensa apelando a un origen de la memoria que se remonta a los griegos, de quienes podemos seguir aprendiendo. No homologa el exterminio nazi con los cr\xedmenes de la dictadura porque en esa indiferencia se pierde la pol\xedtica diversa que uno y otro hecho imponen. Y no acepta la potestad de la buena conciencia porque en esa ingenuidad se evapora el poder del pensamiento, su capacidad de conmover el presente.\n\nEn este libro indispensable, de una inteligencia que a menudo asombra, Jorge Jinkis hace algo m\xe1s arduo, y si cabe, m\xe1s doloroso: sospecha que la memoria pol\xedtica, aun en plenitud y en acci\xf3n, corre el riesgo de resignar su dignidad. Y sostiene que este destino se vuelve posible no solo por los enemigos de la memoria, que siempre est\xe1n y estar\xe1n, sino tambi\xe9n por los propios cultores si no hacen la historia de su pr\xe1ctica ni actualizan los efectos de sus pol\xedticas. Violencias de la memoria, entonces, interpela a la memoria desde su celebraci\xf3n, y lo hace para descubrir sus complejidades y amenazas, para extraer de su praxis un camino enriquecido que sepa responder a los peligros de una supervivencia inerte. '