Menú

b'ARIANA HARWICZ'
b'RUIDO DE UNA EPOCA, EL'
b'MARCIANA'

Páginas: 136
Formato: b'19 x 13 cm. '
Peso: 0.143 kgs.
ISBN: b'9789878288109'

b'La gran diferencia entre un escritor y un trabajador de la escritura (o un escritor profesional) es que el escritor profesional controla su obra. Se pone al servicio de la demanda. Que la novela no sea muy breve, pero tampoco muy larga, que se adec\xfae a un g\xe9nero, que no haya demasiados di\xe1logos, que sea latinoamericana, pero no del todo. Ese escritor inspecciona su escritura subido a una torre de control y con el agente literario al tel\xe9fono. En cambio, el escritor no profesional, no puede controlar su coraz\xf3n, tiene que hacer el libro que tiene que hacer, hasta las \xfaltimas consecuencias. Tiene que escribir lo que tiene que escribir. Aunque no sea el libro que le conviene, aunque destruya su figura de autor, aunque no sea lo que se espera de \xe9l, aunque le adviertan que as\xed, no tendr\xe1 muchas traducciones ni premios. Y sobre todo, aunque lo puedan cancelar. Un poco como los que trabajan con material explosivo: nunca saben cu\xe1ndo finalmente va a fallar y a explotarles la granada despedaz\xe1ndole una mano.'

RUIDO DE UNA EPOCA, EL

$25.600
Envío gratis superando los $79.999
No acumulable con otras promociones
RUIDO DE UNA EPOCA, EL $25.600
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • Paradoxa Libros Mendoza 923, Rosario, Santa Fe

    Gratis
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

b'ARIANA HARWICZ'
b'RUIDO DE UNA EPOCA, EL'
b'MARCIANA'

Páginas: 136
Formato: b'19 x 13 cm. '
Peso: 0.143 kgs.
ISBN: b'9789878288109'

b'La gran diferencia entre un escritor y un trabajador de la escritura (o un escritor profesional) es que el escritor profesional controla su obra. Se pone al servicio de la demanda. Que la novela no sea muy breve, pero tampoco muy larga, que se adec\xfae a un g\xe9nero, que no haya demasiados di\xe1logos, que sea latinoamericana, pero no del todo. Ese escritor inspecciona su escritura subido a una torre de control y con el agente literario al tel\xe9fono. En cambio, el escritor no profesional, no puede controlar su coraz\xf3n, tiene que hacer el libro que tiene que hacer, hasta las \xfaltimas consecuencias. Tiene que escribir lo que tiene que escribir. Aunque no sea el libro que le conviene, aunque destruya su figura de autor, aunque no sea lo que se espera de \xe9l, aunque le adviertan que as\xed, no tendr\xe1 muchas traducciones ni premios. Y sobre todo, aunque lo puedan cancelar. Un poco como los que trabajan con material explosivo: nunca saben cu\xe1ndo finalmente va a fallar y a explotarles la granada despedaz\xe1ndole una mano.'