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IRENE RASCOVSKY
LENGUA DE TREBOL
BARNACLE

Páginas: 34
Formato:
Peso: 0.1 kgs.
ISBN: 9786316709141

Irene Rascovsky en Lengua de trébol observa que el tiempo ha de apresar las cosas que componen el mundo y sus destellos, aunque procuremos imaginar a salvo hasta el último detalle (Es el amor, dijiste / Yo no lo sabía / sólo murmuré). Y que provenimos de esas ruinas; es una historia antigua, en la que nos esmeramos para sorprendernos ante la fugacidad del entorno, el presente y la percepción; lo cual incluye la curiosa dicha de ser correspondido (Traías fosforitos en los ojos / bailabas entre los muertos del conurbano / eléctrico y desordenado), la puntual ráfaga de viento en un traspatio que sólo alguien recordará en el tercer planeta del sistema solar o meramente el acto de contar las estrellas a través de un tren en movimiento. Una morosa deriva; un solo hecho fantástico y la indagación sobre la endeble condición ante la fugacidad y la certidumbre de que en los libros todo es posible y que borrajearlos implica también la confesión de un destino. El volumen admite su envés; siempre hay otro periplo (lectura), que encierra curiosidad y afán literario: el amor (y el tiempo) son materia que siempre nos pueden hacer equivocar. O dicho en otras palabras: a la cuenta de tres nos van a romper (Toco la sangre / con el dedo gordo / y dibujo un corazón).

LENGUA DE TREBOL

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BARNACLE

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Irene Rascovsky en Lengua de trébol observa que el tiempo ha de apresar las cosas que componen el mundo y sus destellos, aunque procuremos imaginar a salvo hasta el último detalle (Es el amor, dijiste / Yo no lo sabía / sólo murmuré). Y que provenimos de esas ruinas; es una historia antigua, en la que nos esmeramos para sorprendernos ante la fugacidad del entorno, el presente y la percepción; lo cual incluye la curiosa dicha de ser correspondido (Traías fosforitos en los ojos / bailabas entre los muertos del conurbano / eléctrico y desordenado), la puntual ráfaga de viento en un traspatio que sólo alguien recordará en el tercer planeta del sistema solar o meramente el acto de contar las estrellas a través de un tren en movimiento. Una morosa deriva; un solo hecho fantástico y la indagación sobre la endeble condición ante la fugacidad y la certidumbre de que en los libros todo es posible y que borrajearlos implica también la confesión de un destino. El volumen admite su envés; siempre hay otro periplo (lectura), que encierra curiosidad y afán literario: el amor (y el tiempo) son materia que siempre nos pueden hacer equivocar. O dicho en otras palabras: a la cuenta de tres nos van a romper (Toco la sangre / con el dedo gordo / y dibujo un corazón).