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b'CARLOS HUGO SANCHEZ'
b'HAY COSAS QUE PUEDEN OLVIDARSE'
b'PARADISO'

Páginas: 176
Formato: b'20 X 13 CM'
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789874170637'

b'En una mesa cercana, un paisano pellizcaba con sus largas u\xf1as las cuerdas de una guitarra. Se llamaba Concepci\xf3n Regalini, dec\xedan que era uruguayo y que se hab\xeda hecho famoso por su talento para las payadas. En el 78 ya no hab\xeda contrincantes para ese arte dif\xedcil de la improvisaci\xf3n y se las rebuscaba con canciones f\xe1ciles pero sentidas. Parec\xeda que lo \xfanico que pod\xeda conmover a esa clientela silenciosa era el mundial de f\xfatbol y la refutaci\xf3n de pron\xf3sticos, pero el ex payador lo sab\xeda. Sab\xeda que le prestaban much\xedsima m\xe1s atenci\xf3n a los relatos cargados de patriotismo del gordo Mu\xf1oz, que a sus historias del Paran\xe1 Bravo, donde llov\xedan cad\xe1veres del cielo.\n\nHizo un peque\xf1o c\xedrculo y el hombre ca\xeddo qued\xf3 en el medio. Le grit\xf3 y le tir\xf3 el salvavidas circular que jam\xe1s hab\xeda usado, pero pronto se dio cuenta de que ese hombre parec\xeda joven no estaba en condiciones de tomarlo en sus manos y que se manten\xeda a flote s\xf3lo con el esfuerzo de sus piernas. Por momentos se hund\xeda y Helmut dudaba de volver a verlo. Cuando volvi\xf3 a aparecer el cuerpo, ahora de costado como un pez moribundo, le dio un toque corto al motor con la palanca y logr\xf3 ponerse a la distancia del bichero, que sosten\xeda con la derecha. El gancho de aluminio encontr\xf3 un anclaje perfecto entre las mu\xf1ecas del muchacho, que parec\xedan atadas con alambre. Puso el motor en neutro y se asegur\xf3 de que hab\xeda logrado engancharlo con firmeza. Tir\xf3 de los pelos (no hab\xeda ropa a la vista) y pudo deslizarlo a la popa, donde la borda era m\xe1s baja. Casi sin fuerzas ya, logr\xf3 estirarlo en el cockpit, donde tuvo que recordar en segundos las maniobras de resucitaci\xf3n que le hab\xedan ense\xf1ado en el Graf Spee y que \xe9l hab\xeda escuchado sin demasiado inter\xe9s. Por fin, los golpes en el pecho hicieron toser al muchacho, que lo mir\xf3 desde otro mundo. Escupi\xf3 agua y puso la cabeza de costado. Helmut cort\xf3 el alambre que laceraba las mu\xf1ecas con un alicate que busc\xf3 en la valija de pesca, despu\xe9s fue a la cabina y volvi\xf3 con una frazada. Sara ten\xeda raz\xf3n; nunca se sab\xeda.'

HAY COSAS QUE PUEDEN OLVIDARSE

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b'En una mesa cercana, un paisano pellizcaba con sus largas u\xf1as las cuerdas de una guitarra. Se llamaba Concepci\xf3n Regalini, dec\xedan que era uruguayo y que se hab\xeda hecho famoso por su talento para las payadas. En el 78 ya no hab\xeda contrincantes para ese arte dif\xedcil de la improvisaci\xf3n y se las rebuscaba con canciones f\xe1ciles pero sentidas. Parec\xeda que lo \xfanico que pod\xeda conmover a esa clientela silenciosa era el mundial de f\xfatbol y la refutaci\xf3n de pron\xf3sticos, pero el ex payador lo sab\xeda. Sab\xeda que le prestaban much\xedsima m\xe1s atenci\xf3n a los relatos cargados de patriotismo del gordo Mu\xf1oz, que a sus historias del Paran\xe1 Bravo, donde llov\xedan cad\xe1veres del cielo.\n\nHizo un peque\xf1o c\xedrculo y el hombre ca\xeddo qued\xf3 en el medio. Le grit\xf3 y le tir\xf3 el salvavidas circular que jam\xe1s hab\xeda usado, pero pronto se dio cuenta de que ese hombre parec\xeda joven no estaba en condiciones de tomarlo en sus manos y que se manten\xeda a flote s\xf3lo con el esfuerzo de sus piernas. Por momentos se hund\xeda y Helmut dudaba de volver a verlo. Cuando volvi\xf3 a aparecer el cuerpo, ahora de costado como un pez moribundo, le dio un toque corto al motor con la palanca y logr\xf3 ponerse a la distancia del bichero, que sosten\xeda con la derecha. El gancho de aluminio encontr\xf3 un anclaje perfecto entre las mu\xf1ecas del muchacho, que parec\xedan atadas con alambre. Puso el motor en neutro y se asegur\xf3 de que hab\xeda logrado engancharlo con firmeza. Tir\xf3 de los pelos (no hab\xeda ropa a la vista) y pudo deslizarlo a la popa, donde la borda era m\xe1s baja. Casi sin fuerzas ya, logr\xf3 estirarlo en el cockpit, donde tuvo que recordar en segundos las maniobras de resucitaci\xf3n que le hab\xedan ense\xf1ado en el Graf Spee y que \xe9l hab\xeda escuchado sin demasiado inter\xe9s. Por fin, los golpes en el pecho hicieron toser al muchacho, que lo mir\xf3 desde otro mundo. Escupi\xf3 agua y puso la cabeza de costado. Helmut cort\xf3 el alambre que laceraba las mu\xf1ecas con un alicate que busc\xf3 en la valija de pesca, despu\xe9s fue a la cabina y volvi\xf3 con una frazada. Sara ten\xeda raz\xf3n; nunca se sab\xeda.'