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MATTONI SILVIO
GIGANTE DE TINTA, EL
ZINDO&GAFURI

Páginas: 78
Formato: 20 x 14 cm
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789873760518

Miro hacia atrás, los autos no me dicen nada en su paso, ni las calles, ni las canciones del aire. En cada rostro hace señas el tiempo. Ruidos o bits circulan y ocupan más espacio en un disco que todas las palabras que mi mano derecha acumulará antes de morirse. A la carne del mundo sin embargo le prometí este tránsito, hace mucho que sólo quiere circular un poco hasta el punto final de la entropía. Anoche supe de nuevo que el placer sexual es femenino, que el falo es fósforo para prender antorchas más durables. Me apena el sufrimiento que le espera a mi hijito: toda la impostura de la guerra perpetua, el infinito deseo de conquista. Ahora se va al jardín con su manito vendada; una caída, un empujón de patio le causaron un corte, mínimo, pero él declaraba entre lágrimas, cuando supo que se le iba a formar una cáscara y que la piel debía regenerarse: Los soldados estallan en pedazos en la guerra y por eso los hombres también lloran. Lloran. Solos. No pueden reproducirse.

GIGANTE DE TINTA EL

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Miro hacia atrás, los autos no me dicen nada en su paso, ni las calles, ni las canciones del aire. En cada rostro hace señas el tiempo. Ruidos o bits circulan y ocupan más espacio en un disco que todas las palabras que mi mano derecha acumulará antes de morirse. A la carne del mundo sin embargo le prometí este tránsito, hace mucho que sólo quiere circular un poco hasta el punto final de la entropía. Anoche supe de nuevo que el placer sexual es femenino, que el falo es fósforo para prender antorchas más durables. Me apena el sufrimiento que le espera a mi hijito: toda la impostura de la guerra perpetua, el infinito deseo de conquista. Ahora se va al jardín con su manito vendada; una caída, un empujón de patio le causaron un corte, mínimo, pero él declaraba entre lágrimas, cuando supo que se le iba a formar una cáscara y que la piel debía regenerarse: Los soldados estallan en pedazos en la guerra y por eso los hombres también lloran. Lloran. Solos. No pueden reproducirse.