Menú

MARIO LEVRERO
DIARIO DE UN CANALLA / BURDEOS, 1972
LITERATURA RANDOM HOUSE

Páginas: 184
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789877694222

«En toda América Latina siempre ha habido escritores raros, marginales, únicos, auténticos. Despreocupados por el afuera, por conformar a ciertos gustos o modas literarias del momento. Levrero es una de esas voces». Fernanda Trías, Excélsior «No estoy escribiendo para ningún lector, ni siquiera para leerme yo. Escribo para escribirme yo; es un acto de autoconstrucción. Aquí me estoy recuperando, aquí estoy luchando por rescatar pedazos de mí mismo que han quedado adheridos a mesas de operación, a ciertas mujeres, a ciertas ciudades, a las descascaradas y macilentas paredes de mi apartamento montevideano, que ya no volveré a ver, a ciertos paisajes, a ciertas presencias. Sí, lo voy a hacer. Lo voy a lograr. No me fastidien con el estilo ni con la estructura: esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando la vida».

DIARIO DE UN CANALLA / BURDEOS, 1972

$29.999
Envío gratis superando los $79.999
No acumulable con otras promociones
DIARIO DE UN CANALLA / BURDEOS, 1972 $29.999
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • Paradoxa Libros Mendoza 923, Rosario, Santa Fe

    Gratis
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

MARIO LEVRERO
DIARIO DE UN CANALLA / BURDEOS, 1972
LITERATURA RANDOM HOUSE

Páginas: 184
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789877694222

«En toda América Latina siempre ha habido escritores raros, marginales, únicos, auténticos. Despreocupados por el afuera, por conformar a ciertos gustos o modas literarias del momento. Levrero es una de esas voces». Fernanda Trías, Excélsior «No estoy escribiendo para ningún lector, ni siquiera para leerme yo. Escribo para escribirme yo; es un acto de autoconstrucción. Aquí me estoy recuperando, aquí estoy luchando por rescatar pedazos de mí mismo que han quedado adheridos a mesas de operación, a ciertas mujeres, a ciertas ciudades, a las descascaradas y macilentas paredes de mi apartamento montevideano, que ya no volveré a ver, a ciertos paisajes, a ciertas presencias. Sí, lo voy a hacer. Lo voy a lograr. No me fastidien con el estilo ni con la estructura: esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando la vida».