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b'WITOLD GOMBROWICZ'
b'DIARIO (1953-1969)'
b'EL CUENCO DE PLATA'

Páginas: 736
Formato: b''
Peso: 0.6 kgs.
ISBN: b'9789873743900'

b"Hubo una \xe9poca en que los diarios no s\xf3lo no eran secretos sino que se convert\xedan en relatos absolutamente p\xfablicos que le\xedan miles de lectores en los peri\xf3dicos que compraban cada d\xeda. Supone una cierta contradicci\xf3n publicar unos textos que, por definici\xf3n, se entienden \xedntimos y privados. Sin embargo, de una incompatibilidad as\xed pueden surgir obras maestras. Es el caso de los Diarios de Witold Gombrowicz (Maloszyce, Polonia, 1904 - Vence, Francia, 1969) que acaban de ser reeditados recientemente por la editorial argentina El Cuenco de Plata.\n\nEscribo este diario con desgana. Su insincera me fatiga. \xbfPara qui\xe9n escribo? Si es para m\xed mismo, \xbfpor qu\xe9 lo mando a la imprenta? Y si es para el lector \xbfpor qu\xe9 hago como si hablara conmigo mismo? \xbfHablas de ti mismo de tal manera que te oigan los dem\xe1s?\n\nCuando Witold ya era un cincuent\xf3n con ciertas dosis de 'cascarrabismo' comenz\xf3 a publicar en la revista Kultural esas anotaciones \xedntimas. Lo hac\xeda en aquella publicaci\xf3n que serv\xeda como referencia para muchos de los polacos que, tras la guerra, hab\xedan emigrado a Par\xeds. Gombrowicz lleg\xf3 a Argentina por casualidad cuando se produjo el estallido de la guerra en 1939 mientras estaba en un viaje en el transatl\xe1ntico Chr\xf3bry como periodista. El 1 de septiembre, cuando Polonia es invadida por el ej\xe9rcito alem\xe1n, Witold sigue subido en el barco. El 17 de ese mismo mes, cuando planea volver a su pa\xeds, le resulta imposible y comienza su exilio en Argentina. La relaci\xf3n con el nazismo es abordada en los diarios con especial inter\xe9s:\n\nNo he perdonado, pero me ha pasado algo peor. Yo, polaco tuve que convertirme en Hitler. Tuve que asumir como propios todos aquellos cr\xedmenes, justo como si los hubiese cometido yo mismo. Me convert\xed en Hitler y tuve que asumir que Hitler estaba presente en cada uno de los polacos asesinados y que sigue presente en cada uno de los polacos supervivientes. La condena, el desprecio: este no es el m\xe9todo, esto no es nada Despotricar continuamente contra el crimen s\xf3lo contribuye a perpetuarlo Hay que tragarlo. Comerlo. El mal \xfanicamente se puede vencer en uno mismo.\n\nEn aquellos textos period\xedsticos que despu\xe9s se convertir\xedan en una obra maestra hay de todo un poco: reflexi\xf3n, confesi\xf3n y queja. Quiz\xe1s el que mejor lo haya explicado es el escritor argentino Alan Pauls que escribi\xf3 lo siguiente: En este sentido, el uso aberrante del g\xe9nero se convierte en realidad en su \xfanico uso posible (el que ning\xfan otro escritor se atrevi\xf3 a darle al diario): mezcla de reality show, tribuna, trinchera, closet, cuartel general conspirativo y laboratorio experimental donde se fabrica esa incomodidad cr\xf3nica que es un escritor.\n\nA Witold (Witoldo, como le llamaban en Argentina) le ca\xedan muy mal Borges y Bioy Casares. De ellos tambi\xe9n habla en su diario tras una cena con Silvina Ocampo. Pese al odio, sin embargo, es capaz de valorar su genio. Le lee con cierta frecuencia, a diferencia de Borges que lo ningune\xf3 diciendo que jam\xe1s lo hab\xeda le\xeddo. Ricardo Piglia aseguraba que la literatura argentina del siglo XX ten\xeda su punto de inflexi\xf3n entre Borges y Gombrowicz. Carlos Mastronardi, un buen amigo de Witold, quiso que \xe9ste entrara a formar parte del c\xedrculo intelectual bonaerense por excelencia. As\xed pues, organiz\xf3 una cena con la hermana de Victoria Ocampo. El polaco ten\xeda ciertos reparos con Borges y Bioy. Pensaba que quer\xedan estar a la altura de la cultura europea y hac\xedan esfuerzos in\xfatiles para ellos. Tras la cena, escribi\xf3 esta contundente sentencia:\n\nA m\xed me encantaba la oscuridad de Retiro, a ellos las luces de Par\xeds.\n\nLo cierto es que el Diario lo sirvi\xf3 como tabla de salvaci\xf3n en un momento en el que Europa se romp\xeda a un ritmo vertiginosos. Witold era un autor sofisticado que, sin embargo, ansiaba sus momentos de gloria. No en pocas ocasiones el autor polaco ha sido tildado de 'viejoven cascarrabias': Nuestro drama no es la muerte, sino las mil muertes cotidianas que encierra la vejez, escribir\xe1 en alg\xfan momento.\n\nMe he puesto a escribir este diario sencillamente para salvarme, por miedo a la degradaci\xf3n y a un total hundimiento en las olas de la vida trivial que ya me est\xe1 llegando al cuello.\n\nEl diario abarca los 16 a\xf1os que van desde 1953 hasta 1969. Entre todos ellos, llama la atenci\xf3n los meses en los que despunta una de sus obras m\xe1s cr\xedpticas: Ferdydurke. Es un tono de humor extra\xf1o, el personaje protagonista - Joey Kowalski- narra su evoluci\xf3n de treinta\xf1ero a adolescente. La inmadurez es uno de los temas no solo de Ferdydurke, tambi\xe9n de los diarios de Gombrowicz. Una tensi\xf3n constante se despliega entre la vejez y esta juventud dibujada a trav\xe9s de la inmadurez. \n\nLa nueva edici\xf3n argentina de los diarios nos regala un magn\xedfico pr\xf3logo de Rita Gombrowicz, esposa del narrador. En \xe9l, apunta algo que ya dec\xedamos al comienzo de este art\xedculo: Gombrowicz se inspira en Andr\xe9 Gide para escribir un diario, pero mientras que Gide es un autor famoso cuando lo publica, Witold lo hace para saltar a la fama.\n\nQuiz\xe1s una de las mayores lecciones que podamos extraer del diario de Gombrowicz es el elogio de la duda. Hace de la incerteza casi un sistema de pensamiento. Nada acaba de convencerle. Es como si encontrara reparos casi en cualquier pretexto. As\xed pues, prefiere una melod\xeda de Chopin silbada en un balc\xf3n que en un sal\xf3n de conciertos tocada por virtuosos m\xfasicos.\n\nEl artista que se realiza dentro del arte no ser\xe1 creativo jam\xe1s, necesariamente tendr\xe1 que situarse en ese l\xedmite donde el arte se encuentra con la vida () \n\nEl Diario de Gombrowicz es, quiz\xe1s, uno de los m\xe1s extra\xf1os que se hayan publicado. No s\xf3lo por la contradicci\xf3n que nace en su mismo origen, tambi\xe9n por el ritmo descuidado y las reflexiones que se parecen m\xe1s a losas pesadas que van cayendo en las mentes de quienes las leen.\n\n "

DIARIO (1953-1969)

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Peso: 0.6 kgs.
ISBN: b'9789873743900'

b"Hubo una \xe9poca en que los diarios no s\xf3lo no eran secretos sino que se convert\xedan en relatos absolutamente p\xfablicos que le\xedan miles de lectores en los peri\xf3dicos que compraban cada d\xeda. Supone una cierta contradicci\xf3n publicar unos textos que, por definici\xf3n, se entienden \xedntimos y privados. Sin embargo, de una incompatibilidad as\xed pueden surgir obras maestras. Es el caso de los Diarios de Witold Gombrowicz (Maloszyce, Polonia, 1904 - Vence, Francia, 1969) que acaban de ser reeditados recientemente por la editorial argentina El Cuenco de Plata.\n\nEscribo este diario con desgana. Su insincera me fatiga. \xbfPara qui\xe9n escribo? Si es para m\xed mismo, \xbfpor qu\xe9 lo mando a la imprenta? Y si es para el lector \xbfpor qu\xe9 hago como si hablara conmigo mismo? \xbfHablas de ti mismo de tal manera que te oigan los dem\xe1s?\n\nCuando Witold ya era un cincuent\xf3n con ciertas dosis de 'cascarrabismo' comenz\xf3 a publicar en la revista Kultural esas anotaciones \xedntimas. Lo hac\xeda en aquella publicaci\xf3n que serv\xeda como referencia para muchos de los polacos que, tras la guerra, hab\xedan emigrado a Par\xeds. Gombrowicz lleg\xf3 a Argentina por casualidad cuando se produjo el estallido de la guerra en 1939 mientras estaba en un viaje en el transatl\xe1ntico Chr\xf3bry como periodista. El 1 de septiembre, cuando Polonia es invadida por el ej\xe9rcito alem\xe1n, Witold sigue subido en el barco. El 17 de ese mismo mes, cuando planea volver a su pa\xeds, le resulta imposible y comienza su exilio en Argentina. La relaci\xf3n con el nazismo es abordada en los diarios con especial inter\xe9s:\n\nNo he perdonado, pero me ha pasado algo peor. Yo, polaco tuve que convertirme en Hitler. Tuve que asumir como propios todos aquellos cr\xedmenes, justo como si los hubiese cometido yo mismo. Me convert\xed en Hitler y tuve que asumir que Hitler estaba presente en cada uno de los polacos asesinados y que sigue presente en cada uno de los polacos supervivientes. La condena, el desprecio: este no es el m\xe9todo, esto no es nada Despotricar continuamente contra el crimen s\xf3lo contribuye a perpetuarlo Hay que tragarlo. Comerlo. El mal \xfanicamente se puede vencer en uno mismo.\n\nEn aquellos textos period\xedsticos que despu\xe9s se convertir\xedan en una obra maestra hay de todo un poco: reflexi\xf3n, confesi\xf3n y queja. Quiz\xe1s el que mejor lo haya explicado es el escritor argentino Alan Pauls que escribi\xf3 lo siguiente: En este sentido, el uso aberrante del g\xe9nero se convierte en realidad en su \xfanico uso posible (el que ning\xfan otro escritor se atrevi\xf3 a darle al diario): mezcla de reality show, tribuna, trinchera, closet, cuartel general conspirativo y laboratorio experimental donde se fabrica esa incomodidad cr\xf3nica que es un escritor.\n\nA Witold (Witoldo, como le llamaban en Argentina) le ca\xedan muy mal Borges y Bioy Casares. De ellos tambi\xe9n habla en su diario tras una cena con Silvina Ocampo. Pese al odio, sin embargo, es capaz de valorar su genio. Le lee con cierta frecuencia, a diferencia de Borges que lo ningune\xf3 diciendo que jam\xe1s lo hab\xeda le\xeddo. Ricardo Piglia aseguraba que la literatura argentina del siglo XX ten\xeda su punto de inflexi\xf3n entre Borges y Gombrowicz. Carlos Mastronardi, un buen amigo de Witold, quiso que \xe9ste entrara a formar parte del c\xedrculo intelectual bonaerense por excelencia. As\xed pues, organiz\xf3 una cena con la hermana de Victoria Ocampo. El polaco ten\xeda ciertos reparos con Borges y Bioy. Pensaba que quer\xedan estar a la altura de la cultura europea y hac\xedan esfuerzos in\xfatiles para ellos. Tras la cena, escribi\xf3 esta contundente sentencia:\n\nA m\xed me encantaba la oscuridad de Retiro, a ellos las luces de Par\xeds.\n\nLo cierto es que el Diario lo sirvi\xf3 como tabla de salvaci\xf3n en un momento en el que Europa se romp\xeda a un ritmo vertiginosos. Witold era un autor sofisticado que, sin embargo, ansiaba sus momentos de gloria. No en pocas ocasiones el autor polaco ha sido tildado de 'viejoven cascarrabias': Nuestro drama no es la muerte, sino las mil muertes cotidianas que encierra la vejez, escribir\xe1 en alg\xfan momento.\n\nMe he puesto a escribir este diario sencillamente para salvarme, por miedo a la degradaci\xf3n y a un total hundimiento en las olas de la vida trivial que ya me est\xe1 llegando al cuello.\n\nEl diario abarca los 16 a\xf1os que van desde 1953 hasta 1969. Entre todos ellos, llama la atenci\xf3n los meses en los que despunta una de sus obras m\xe1s cr\xedpticas: Ferdydurke. Es un tono de humor extra\xf1o, el personaje protagonista - Joey Kowalski- narra su evoluci\xf3n de treinta\xf1ero a adolescente. La inmadurez es uno de los temas no solo de Ferdydurke, tambi\xe9n de los diarios de Gombrowicz. Una tensi\xf3n constante se despliega entre la vejez y esta juventud dibujada a trav\xe9s de la inmadurez. \n\nLa nueva edici\xf3n argentina de los diarios nos regala un magn\xedfico pr\xf3logo de Rita Gombrowicz, esposa del narrador. En \xe9l, apunta algo que ya dec\xedamos al comienzo de este art\xedculo: Gombrowicz se inspira en Andr\xe9 Gide para escribir un diario, pero mientras que Gide es un autor famoso cuando lo publica, Witold lo hace para saltar a la fama.\n\nQuiz\xe1s una de las mayores lecciones que podamos extraer del diario de Gombrowicz es el elogio de la duda. Hace de la incerteza casi un sistema de pensamiento. Nada acaba de convencerle. Es como si encontrara reparos casi en cualquier pretexto. As\xed pues, prefiere una melod\xeda de Chopin silbada en un balc\xf3n que en un sal\xf3n de conciertos tocada por virtuosos m\xfasicos.\n\nEl artista que se realiza dentro del arte no ser\xe1 creativo jam\xe1s, necesariamente tendr\xe1 que situarse en ese l\xedmite donde el arte se encuentra con la vida () \n\nEl Diario de Gombrowicz es, quiz\xe1s, uno de los m\xe1s extra\xf1os que se hayan publicado. No s\xf3lo por la contradicci\xf3n que nace en su mismo origen, tambi\xe9n por el ritmo descuidado y las reflexiones que se parecen m\xe1s a losas pesadas que van cayendo en las mentes de quienes las leen.\n\n "