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b'MARTIN KOHAN'
b'CIENCIAS MORALES'
b'ANAGRAMA'

Páginas: 224
Formato: b'22 x 14 cm. '
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9788433971623'

b'\nLos muros del colegio son gruesos y consistentes. Prometen preservar la rutina de los d\xedas de estudio de todo lo que pueda estar pasando fuera, de todo lo que de hecho est\xe1 efectivamente pasando fuera, en las calles vecinas, en Buenos Aires, en esa Argentina de 1982. \xbfPero qu\xe9 espacio limitan esos muros, un lugar de adquisici\xf3n del saber o un recinto sadiano? Porque el colegio extiende su jurisdicci\xf3n m\xe1s all\xe1 de la ense\xf1anza, imparte a sus alumnos una rigurosidad que no deben descuidar en ninguna circunstancia de sus vidas, una implacable moral que debe constituirse en el inflexible esqueleto de todos sus actos.\n\nMar\xeda Teresa es preceptora en este colegio, o sea, una inocente o quiz\xe1 s\xf3lo ignorante maestra de ceremonias. Tiene veinte a\xf1os, empez\xf3 a trabajar cuando todav\xeda era verano, y el se\xf1or Biasutto, el jefe de preceptores, le revel\xf3 en su primera entrevista la actitud que conven\xeda adoptar con los alumnos. Porque no era f\xe1cil obtener lo que \xe9l llamaba \xabel punto justo\xbb para la mejor vigilancia. Una mirada alerta a la que no se le escapara nada pero que no fuera evidente, para no poner sobre aviso a los estudiantes. Una mirada a la que nada le pasara inadvertido, pero que pudiese pasar inadvertida ella misma. Quiz\xe1 la mirada del perverso, o del carcelero, o del amo. Y Mar\xeda Teresa, que admira al se\xf1or Biasutto, se perfecciona como preceptora, se esmera en la aplicaci\xf3n de las normas y la correcci\xf3n de las conductas. Pero si todo est\xe1 prohibido hasta para ella misma, todo es transgresi\xf3n. Y cuando Mar\xeda Teresa, persiguiendo un vago, quiz\xe1 inexistente olor a tabaco, comienza a esconderse en los ba\xf1os de los chicos para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, y poco a poco hace de ello un h\xe1bito oscuramente excitante, no es de la violaci\xf3n de las reglas sino de su aplicaci\xf3n a ultranza de donde surgir\xe1n la torsi\xf3n y el desv\xedo, de la rigurosa vigilancia de una completa rectitud, de la custodia inflexible de una normalidad total y atroz. Una vigilancia, una custodia que tal vez est\xe9n siendo aplicadas m\xe1s all\xe1 del recinto de este peque\xf1o mundo cerrado que nos descubre Mart\xedn Kohan. Porque extramuros de ese colegio donde estudian y han estudiado las futuras clases dirigentes, hay otro mundo, hay un pa\xeds que acaso se le asemeja.\n\nCiencias morales confirma indiscutiblemente la extraordinaria madurez narrativa de uno de los autores m\xe1s inteligentes, m\xe1s estimulantes, de la reciente literatura argentina.\n\nMart\xedn Kohan'

CIENCIAS MORALES

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b'\nLos muros del colegio son gruesos y consistentes. Prometen preservar la rutina de los d\xedas de estudio de todo lo que pueda estar pasando fuera, de todo lo que de hecho est\xe1 efectivamente pasando fuera, en las calles vecinas, en Buenos Aires, en esa Argentina de 1982. \xbfPero qu\xe9 espacio limitan esos muros, un lugar de adquisici\xf3n del saber o un recinto sadiano? Porque el colegio extiende su jurisdicci\xf3n m\xe1s all\xe1 de la ense\xf1anza, imparte a sus alumnos una rigurosidad que no deben descuidar en ninguna circunstancia de sus vidas, una implacable moral que debe constituirse en el inflexible esqueleto de todos sus actos.\n\nMar\xeda Teresa es preceptora en este colegio, o sea, una inocente o quiz\xe1 s\xf3lo ignorante maestra de ceremonias. Tiene veinte a\xf1os, empez\xf3 a trabajar cuando todav\xeda era verano, y el se\xf1or Biasutto, el jefe de preceptores, le revel\xf3 en su primera entrevista la actitud que conven\xeda adoptar con los alumnos. Porque no era f\xe1cil obtener lo que \xe9l llamaba \xabel punto justo\xbb para la mejor vigilancia. Una mirada alerta a la que no se le escapara nada pero que no fuera evidente, para no poner sobre aviso a los estudiantes. Una mirada a la que nada le pasara inadvertido, pero que pudiese pasar inadvertida ella misma. Quiz\xe1 la mirada del perverso, o del carcelero, o del amo. Y Mar\xeda Teresa, que admira al se\xf1or Biasutto, se perfecciona como preceptora, se esmera en la aplicaci\xf3n de las normas y la correcci\xf3n de las conductas. Pero si todo est\xe1 prohibido hasta para ella misma, todo es transgresi\xf3n. Y cuando Mar\xeda Teresa, persiguiendo un vago, quiz\xe1 inexistente olor a tabaco, comienza a esconderse en los ba\xf1os de los chicos para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, y poco a poco hace de ello un h\xe1bito oscuramente excitante, no es de la violaci\xf3n de las reglas sino de su aplicaci\xf3n a ultranza de donde surgir\xe1n la torsi\xf3n y el desv\xedo, de la rigurosa vigilancia de una completa rectitud, de la custodia inflexible de una normalidad total y atroz. Una vigilancia, una custodia que tal vez est\xe9n siendo aplicadas m\xe1s all\xe1 del recinto de este peque\xf1o mundo cerrado que nos descubre Mart\xedn Kohan. Porque extramuros de ese colegio donde estudian y han estudiado las futuras clases dirigentes, hay otro mundo, hay un pa\xeds que acaso se le asemeja.\n\nCiencias morales confirma indiscutiblemente la extraordinaria madurez narrativa de uno de los autores m\xe1s inteligentes, m\xe1s estimulantes, de la reciente literatura argentina.\n\nMart\xedn Kohan'