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b'ROGER CHARTIER'
b'CARDENIO ENTRE CERVANTES Y SHAKESPEARE'
b'GEDISA'

Páginas: 288
Formato: b'15 X 22 CM'
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9788497846752'

b'\xbfC\xf3mo leer un texto que no existe, representar una obra cuyo manuscrito se perdi\xf3 y de la que no se sabe con certeza qui\xe9n fue su autor?\n\xc9ste es el enigma que plantea Cardenio una obra representada en Inglaterra por primera vez en 1612 o 1613 y atribuida, cuarenta a\xf1os m\xe1s tarde, a Shakespeare (y Fletcher)-. Tiene como trama una \xabnovela\xbb inserta en Don Quijote, obra que circul\xf3 en los grandes pa\xedses europeos, donde fue traducida y adaptada para el teatro; en Inglaterra, la novela de Cervantes era conocida y citada aun antes de ser traducida en 1612 y de inspirar Cardenio.\nPero este enigma tiene otros desaf\xedos. Era un tiempo en el que, principalmente gracias a la invenci\xf3n de la imprenta, los discursos proliferaban; el temor de su exceso a menudo conduc\xeda a enrarecerlos. No todos los escritos ten\xedan la vocaci\xf3n de subsistir y, en particular, las obras de teatro que, muy a menudo, no eran impresas (el g\xe9nero, situado en lo m\xe1s bajo de la jerarqu\xeda literaria, se adaptaba muy bien a la existencia ef\xedmera de las obras). Sin embargo, cuando un autor se hab\xeda vuelto famoso, la b\xfasqueda del archivo inspiraba la invenci\xf3n de reliquias textuales, la restauraci\xf3n de restos estropeados por el tiempo, la correcci\xf3n, adem\xe1s, de faltas y, a veces, la fabricaci\xf3n de falsificaciones. Fue lo que sucedi\xf3 con Cardenio en el siglo XVIII.\nVolver a delinear la historia de esta obra conduce, entonces, a interrogarse sobre lo que fue, en el pasado, el estatuto de las obras hoy juzgadas can\xf3nicas. El lector redescubrir\xe1 aqu\xed la maleabilidad de los textos, transformados por su traducciones y sus adaptaciones; sus migraciones de un g\xe9nero al otro; las significaciones sucesivas que construyeron sus diferentes p\xfablicos. Para muchos de sus lectores, Don Quijote fue, durante mucho tiempo, un repertorio de \xabnovelas\xbb, buenas para publicar por separado o para llevar a la escena, a costa de la coherencia de las aventuras del h\xe9roe ep\xf3nimo, y Shakespeare, un dramaturgo que, de acuerdo con el modelo de muchos de sus colegas, escrib\xeda en colaboraci\xf3n, reciclaba historias de otros escritores, algunas de cuyas obras no encontraron editor. As\xed, gracias a Roger Chartier, se explica el misterio de una obra sin texto pero no sin autor.'

CARDENIO ENTRE CERVANTES Y SHAKESPEARE

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b'\xbfC\xf3mo leer un texto que no existe, representar una obra cuyo manuscrito se perdi\xf3 y de la que no se sabe con certeza qui\xe9n fue su autor?\n\xc9ste es el enigma que plantea Cardenio una obra representada en Inglaterra por primera vez en 1612 o 1613 y atribuida, cuarenta a\xf1os m\xe1s tarde, a Shakespeare (y Fletcher)-. Tiene como trama una \xabnovela\xbb inserta en Don Quijote, obra que circul\xf3 en los grandes pa\xedses europeos, donde fue traducida y adaptada para el teatro; en Inglaterra, la novela de Cervantes era conocida y citada aun antes de ser traducida en 1612 y de inspirar Cardenio.\nPero este enigma tiene otros desaf\xedos. Era un tiempo en el que, principalmente gracias a la invenci\xf3n de la imprenta, los discursos proliferaban; el temor de su exceso a menudo conduc\xeda a enrarecerlos. No todos los escritos ten\xedan la vocaci\xf3n de subsistir y, en particular, las obras de teatro que, muy a menudo, no eran impresas (el g\xe9nero, situado en lo m\xe1s bajo de la jerarqu\xeda literaria, se adaptaba muy bien a la existencia ef\xedmera de las obras). Sin embargo, cuando un autor se hab\xeda vuelto famoso, la b\xfasqueda del archivo inspiraba la invenci\xf3n de reliquias textuales, la restauraci\xf3n de restos estropeados por el tiempo, la correcci\xf3n, adem\xe1s, de faltas y, a veces, la fabricaci\xf3n de falsificaciones. Fue lo que sucedi\xf3 con Cardenio en el siglo XVIII.\nVolver a delinear la historia de esta obra conduce, entonces, a interrogarse sobre lo que fue, en el pasado, el estatuto de las obras hoy juzgadas can\xf3nicas. El lector redescubrir\xe1 aqu\xed la maleabilidad de los textos, transformados por su traducciones y sus adaptaciones; sus migraciones de un g\xe9nero al otro; las significaciones sucesivas que construyeron sus diferentes p\xfablicos. Para muchos de sus lectores, Don Quijote fue, durante mucho tiempo, un repertorio de \xabnovelas\xbb, buenas para publicar por separado o para llevar a la escena, a costa de la coherencia de las aventuras del h\xe9roe ep\xf3nimo, y Shakespeare, un dramaturgo que, de acuerdo con el modelo de muchos de sus colegas, escrib\xeda en colaboraci\xf3n, reciclaba historias de otros escritores, algunas de cuyas obras no encontraron editor. As\xed, gracias a Roger Chartier, se explica el misterio de una obra sin texto pero no sin autor.'