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JULIA MARTIN
ARTE DE CAZAR HORMIGAS, EL
TRAPEZOIDE EDICIONES

Páginas: 92
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9786316770035

La abuela me había contado que tenía una cabeza de jíbaro. La habían traído de un viaje ella y el abuelo; era del tamaño de una naranja, tenía los ojos y la boca cerrados y el pelo era largo, lacio. Los jíbaros, según me explicó, eran indios famosos por reducir las cabezas de sus enemigos. Los y las protagonistas de estos catorce cuentos deslumbrantes escritos con maestría y sutileza se mueven en escenarios aparentemente habituales, familiares y cercanos. Viajan para transitar duelos de seres queridos, van de pesca, deciden jubilarse, establecen vínculos a través de los gatos, o los chicos, o entre vecinos, escriben cartas o se inscriben en la universidad, discuten, visitan a los padres o guardan en su casa un objeto inusual. Entre ellos, mantienen diálogos afilados y desconcertantes, incluso con los gatos. En estos hermosos cuentos breves, que atrapan desde las primeras líneas, no hay lugar para el exceso ni para la estridencia, pero sí para intuir las profundidades donde habita la enfermedad, la ruina del cuerpo y de los vínculos, el deseo, el amor y lo impredecible. Con una escritura singular, precisa y minuciosa, Liliana Paolinelli, consigue que cada cuento nos interpele y que a la vez sea una revelación, que cada cuento sea un regalo. Lila Gianelloni

ARTE DE CAZAR HORMIGAS, EL

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La abuela me había contado que tenía una cabeza de jíbaro. La habían traído de un viaje ella y el abuelo; era del tamaño de una naranja, tenía los ojos y la boca cerrados y el pelo era largo, lacio. Los jíbaros, según me explicó, eran indios famosos por reducir las cabezas de sus enemigos. Los y las protagonistas de estos catorce cuentos deslumbrantes escritos con maestría y sutileza se mueven en escenarios aparentemente habituales, familiares y cercanos. Viajan para transitar duelos de seres queridos, van de pesca, deciden jubilarse, establecen vínculos a través de los gatos, o los chicos, o entre vecinos, escriben cartas o se inscriben en la universidad, discuten, visitan a los padres o guardan en su casa un objeto inusual. Entre ellos, mantienen diálogos afilados y desconcertantes, incluso con los gatos. En estos hermosos cuentos breves, que atrapan desde las primeras líneas, no hay lugar para el exceso ni para la estridencia, pero sí para intuir las profundidades donde habita la enfermedad, la ruina del cuerpo y de los vínculos, el deseo, el amor y lo impredecible. Con una escritura singular, precisa y minuciosa, Liliana Paolinelli, consigue que cada cuento nos interpele y que a la vez sea una revelación, que cada cuento sea un regalo. Lila Gianelloni