Menú

SILVIA MERCADAL
ACUARIO DE LA MORSA
CABALLO NEGRO EDITORA

Páginas: 40
Formato:
Peso: 0.072 kgs.
ISBN: 9789872493622

De manera mucho más inesperada que los domésticos gatos y conejos, la morsa llega a la literatura también con Lewis Carroll para jugar en el oleaje de las palabras. Creo que los poemas de Silvina Mercadal, además de aludir a los animales parlantes del sueño de Alicia, procuran alcanzar su grado de innovación rítmica: la frase se vuelve abrupta, evita las conexiones redundantes, se complejiza y flota sobre la cresta de unos versos breves para encabalgar su sentido. ¿Y qué dicen aquí la morsa o el reptil, es decir, el sueño placentero o la pesadilla? Por momentos, más allá de jugarse en su cantinela, en su sistema de asociaciones, se diría que piensan, contemplan la teoría de los objetos transicionales, el goce, la ausencia del sexo. De allí proviene, quizás, el habla intensa y lúdica, vertiginosa de este libro y su efecto casi paradójico: no la risa complacida sino un punto de angustia. Lo preverbal, si existe, llámese cuerpo, deseo, infancia, repetición, logra en esta poética una gracia que expresa lo menos familiar, la ominosa sustracción del individuo demasiado humano, al mismo tiempo que hace saltar el idioma hasta los colmillos inocentes de un ser que sólo habla en sueños. Silvio Mattoni

ACUARIO DE LA MORSA

$19.000
Sin stock
ACUARIO DE LA MORSA $19.000
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

SILVIA MERCADAL
ACUARIO DE LA MORSA
CABALLO NEGRO EDITORA

Páginas: 40
Formato:
Peso: 0.072 kgs.
ISBN: 9789872493622

De manera mucho más inesperada que los domésticos gatos y conejos, la morsa llega a la literatura también con Lewis Carroll para jugar en el oleaje de las palabras. Creo que los poemas de Silvina Mercadal, además de aludir a los animales parlantes del sueño de Alicia, procuran alcanzar su grado de innovación rítmica: la frase se vuelve abrupta, evita las conexiones redundantes, se complejiza y flota sobre la cresta de unos versos breves para encabalgar su sentido. ¿Y qué dicen aquí la morsa o el reptil, es decir, el sueño placentero o la pesadilla? Por momentos, más allá de jugarse en su cantinela, en su sistema de asociaciones, se diría que piensan, contemplan la teoría de los objetos transicionales, el goce, la ausencia del sexo. De allí proviene, quizás, el habla intensa y lúdica, vertiginosa de este libro y su efecto casi paradójico: no la risa complacida sino un punto de angustia. Lo preverbal, si existe, llámese cuerpo, deseo, infancia, repetición, logra en esta poética una gracia que expresa lo menos familiar, la ominosa sustracción del individuo demasiado humano, al mismo tiempo que hace saltar el idioma hasta los colmillos inocentes de un ser que sólo habla en sueños. Silvio Mattoni